Una alergia alimentaria es una reacción patológica a la ingesta de una sustancia alimenticia. Las alergias alimentarias tienen un componente inmunológico, causado por la ingesta de un alimento o un ingrediente alimentario.

                La diferencia con las intolerancias alimentarias radica en este punto, ya que las intolerancias no están mediadas por el sistema inmune.

Las alergias alimentarias pueden presentarse clínicamente con síntomas dermatológicos o digestivos.

A lo largo de las vidas de nuestros gatos, entran en contacto con multitud de alergenos alimentarios. Sin embargo, en algunos de ellos, se desarrolla una reacción inmunológica contra un alimento en particular. No se conoce la causa del comienzo de esta reacción, pero una vez se produce, causará signos clínicos cada vez que el gato ingiera ese alimento.

Esta patología no tiene predisposición racial, de género o edad.

Los signos dermatológicos de esta patología son: prurito (picor) no estacional, alopecia y eritema, especialmente en cara y orejas. Muchas veces se puede producir una infección secundaria en estas lesiones que habrá que tratar de manera independiente. Otros signos cutáneos incluyen los granulomas eosinofílicos y las dermatitis miliares.

Los signos gastrointestinales incluyen vómitos, diarrea y en alguna ocasión inapetencia.

Todos los ingredientes que componen la alimentación de nuestros gatos tienen el potencial de causar una reacción alérgica, pero las proteínas suelen ser las causantes de la mayoría de las reacciones alérgicas al alimento.

Entre los alimentos que se han relacionado con reacciones alimentarias podemos destacar:

Para poder diagnosticar esta patología debemos descartar otras patologías parecidas, como es la alergia a la saliva de la pulga, más común de lo que creemos, y muy parecida en su presentación cutánea. Una vez hemos controlado correctamente esta posibilidad, lo indicado es llevar una dieta estricta durante 60 días con un alimento hidrolizado y forzar la aparición de síntomas tras este periodo, retomando el alimento anterior a la dieta hidrolizada.

En algunos casos no hay una dieta comercial adecuada para nuestro paciente, en ese caso podríamos intentar una dieta casera que contendría proteínas y carbohidratos a los que el gato no se haya visto expuesto anteriormente. Lo ideal es que estas dietas tengan solo 1 o dos posibles antígenos, así que por lo general estas dietas no suelen estar equilibradas, así que, no son adecuadas para mantenerlas mucho tiempo.