Hipertiroidismo felino

El hipertiroidismo felino es la endocrinopatía más frecuente en la especie felina, y una de las enfermedades más comunes en el gato geriátrico junto la insuficiencia renal.

      En el 98% de los casos el hipertiroidismo está causado por una hiperplasia funcional (un aumento del tejido que produce hormonas) de la glándula tiroides uni o bilateral, y en algunos casos por un tumor maligno.

      De todos los factores relacionados con el desarrollo del hipertiroidismo podemos destacar la edad avanzada y gatos cuya dieta se basa en comida enlatada recubierta en plástico de fácil apertura (pop-top), lo que nos hace pensar en la relación entre el desarrollo del hipertiroidismo y las sustancias bociógenas o el contenido en yodo de la comida. Sin embrago, no se ha podido demostrar una relación causa-efecto entre estos factores y la aparición de la enfermedad.

      Esta enfermedad es típica de gatos mayores de 13 años sin una clara predisposición racial o sexual, aunque algunos estudios indican una mayor prevalencia en gatos comunes.       Los síntomas dependerán del momento en el que se diagnostique la enfermedad, pero destacamos: pérdida de peso, polifagia (comer mucho), poliuria/polidipsia (beber mucho y orinar mucho), la hiperactividad y el vómito

El desarrollo de la enfermedad clínica es progresivo, por lo que muchas veces no detectamos que algo va mal hasta que ya hay signos claros de enfermedad, y, en ocasiones, la enfermedad está muy avanzada y tenemos menos opciones de tratamiento.

Cuando la enfermedad está avanzada se puede desarrollar una cardiomiopatía hipertrófica con sus síntomas asociados.

Muchos de los gatos hipertiroideos tienen una masa palpable en el cuello, pero, que no la palpemos, no descarta la enfermedad. 

La medición de la tiroxina plasmática es crucial para el diagnóstico de esta enfermedad.

Algunos gatos con hipertiroidismo tienen hipertensión arterial sistémica (considerando hipertensión una PAS >160 con signos de retinopatías, o dos medidas de PAS >170). En muchos gatos hipertiroideos la hipertensión no es muy severa a menos que haya una insuficiencia renal concurrente. Un 20% de los gatos hipertiroideos desarrollan una hipertensión arterial tras comenzar con el tratamiento para el hipertiroidismo, por lo que debemos medir la tensión arterial en todos los pasos del proceso.

En todos los gatos afectados, es necesario hacer un control básico con hemograma, bioquimica sanguínea y urianálisis antes, y durante, el tratamiento. Los muchos de los gatos con esta afección padecen también una insuficiencia renal concurrente, que muchas veces esta oculta por el aumento de filtración renal que causa el hipertiroidismo.

En los gatos con cardiopatía asociada al hipertiroidismo es necesario llevar controles ecográficos del corazón y radiológicos del tórax, si fuera necesario.

La medición de la T4 en sangre, en un gato con signos compatibles, confirma el diagnóstico de la enfermedad. Esta prueba es suficiente en más del 90% de los casos y es muy específica (gatos normales no suelen tener valores altos de T4), sin embargo, entre el 2-10% de los gatos hipertiroideos muestran valores normales de T4, por lo que si sospechamos de la enfermedad, habrá que hacer pruebas complementarias para confirmar el diagnóstico.

El hipertiroidismo tiene tratamiento oral en casa, tanto en comprimidos como líquido. La mayoría de los efectos secundarios del tratamiento se dan en los primeros 3 meses de tratamiento, por lo que los controles durante este periodo serán esenciales.