Insuficiencia renal

La insuficiencia renal aparece cuando el 75% de las nefronas de ambos riñones dejan de funcionar.

La insuficiencia renal aguda es el resultado de una brusca reducción de la funcionalidad renal y suele estar causada por agresiones renales de tipo tóxico o isquémico. El resultado es la formación de una lesión o disfunción tubular que puede ser reversible.

Por el contrario, el daño causado en la nefrona por la insuficiencia renal crónica suele ser irreversible. Este proceso se prolonga durante meses o años y lleva a la muerte del animal. Cuando la lesión renal está en un estadio terminal, es difícil determinar su etiología.

La mayoría de los gatos con IRC ya no tienen cura y suelen ser animales de edad avanzada, aunque algunos trastornos congénitos pueden instaurar un problema renal cuando el gato tiene menos de 3 años. Estadísticamente más del 35% de los gatos geriátricos sufren esta enfermedad, ya que es la enfermedad metabólica más común en el felino geriátrico

Para clasificar la enfermedad seguimos 3 pasos:

  • Identificar la enfermedad renal con una duración mayor a 3 meses.
  • Determinar el estado de la enfermedad en gatos con o sin síntomas, midiendo la creatinina en sangre.
  • Subestadiar la enfermedad en base a si hay hipertensión arterial o proteinuria

Los síntomas de la insuficiencia renal crónica suelen ser leves para la magnitud de los valores renales en sangre, y determinar la etiología (la causa) de la enfermedad suele ser complicado. Los signos clínicos suelen ser pérdida de peso, poliuria/polidipsia, mal estado corporal y anemia con el tiempo.

Para el control de la IRC debemos hacer que nuestro gato beba la mayor cantidad de agua posible para evitar la deshidratación, ya que las necesidades hídricas de estos animales son mayores debido a la poliuria (orinan mucho).
Si los síntomas que presenta nuestro gato son graves y llevan a la deshidratación, se debe instaurar un tratamiento lo antes posible con fluidoterapia intravenosa.
A menudo los gatos con IRC presentan hipertensión arterial que produce daños secundarios en órganos diana como por ejemplo el ojo, el cerebro, el sistema cardiovascular o el propio riñón. Muchos gatos con hipertensión arterial presentan cardiomiopatía hipertrófica (aumento del grosor de las paredes del corazón), aunque no se sabe si es un cambio adaptativo o un daño secundario.


La proteinuria es un marcador de enfermedad renal severa, asociamos la proteinuria con la aproximación del estado final de la IRC. Los fármacos que evitan el comienzo de la proteinuria protegen la función renal. Durante los controles renales se deben hacer medidas de proteínas en la orina para seguir el estadiaje de la enfermedad y su evolución.
Cuando la insuficiencia renal está avanzada, la capacidad del riñón de eliminar el fosforo se ve comprometida, por lo que, la concentración de fosfatos en el cuerpo se eleva de manera crítica, disminuyendo la concentración de calcio ionizado en sangre, lo que provoca una estimulación de la secreción de paratohormona (PTH) generando un hiperparatiroidismo secundario. Es esta alteración del fosforo la que va a acortar la vida de nuestro gato, por lo que es muy importante medirlo en todos los controles, y si se eleva añadir un quelante del fosforo al alimento para que, a nivel intestinal, no sea absorbido y se excrete en las heces.

El tratamiento dietético es el punto principal del tratamiento, ya que poseen una cantidad reducida de proteina para disminuir los riesgos de que nuestro paciente sufra un  síndrome urémico, tiene una cantidad de fósforo controlada, un suplemento en omega 3 y 6 que ralentiza el declive renal, y antioxidantes para reforzar la inmunidad. Además al tener altas cantidades de grasa, ayuda a mantener la condición corporal de nuestros gatos, ya que un riñón que está en fallo renal quemará muchas calorias